Bordeaux la vibrante

Dotada de un patrimonio excepcional, alberga los mayores viñedos del mundo, símbolos de la excelencia y del arte de vivir a la francesa. Burdeos es también el caldo de cultivo de una efervescencia cultural, moderna, alternativa, que la reinventa.

CAPITAL DE LA NUEVA AQUITANIA

¡A Burdeos le gusta recibir huéspedes de todos los horizontes! La nueva línea de alta velocidad que sitúa la ciudad a 2h04 de París, su puerto deportivo y las múltiples aberturas de líneas aéreas directas ofrecen una facilidad de acceso que propulsa a la ciudad a su rango de capital de la Nueva Aquitania, la mayor región de Francia. Quien piensa en Burdeos tendrá en mente los puertos ostrícolas de la cuenca de Arcachón, las viñas en Pessac-Léognan, la naturaleza salvaje de las costas del Atlántico… Grandes espacios de conservación que definitivamente han conferido al destino ¡un aire de « California francesa »!

GASTRONOMÍA Y ARTE DE VIVIR

La ciudad de Burdeos anima a tomarse su tiempo para vivir y aprovechar placeres simples: un clima agradable, una gran arquitectura de dimensión humana, numerosas calles peatonales y plazas agradables, chefs jóvenes valientes que invitan a descubrir nuevos sabores y asociaciones culinarias, momentos de pausas o de paseos por los parques y muelles acondicionados…

BURDEOS, capital MUNDIAL DEL VINO

Este año de nuevo Burdeos celebra el vino a través de su ineludible cita bienal que atrae a visitantes del mundo entero. Placeres de la degustación, del descubrimiento y del intercambio, es toda esta cultura que llevan y comparten las casas de los bordeleses. El mayor y más antiguo viñedo de vinos finos del mundo cuenta con 65 denominaciones y se extiende en 111.000 hectáreas. Deseosos de compartir su conocimiento, varios centenares de propiedades, llamadas châteaux (viñedos), abren sus puertas a los visitantes. Cada vez es un viaje distinto en la cultura del vino.

Burdeos, ciudad creativa

Burdeos es una tierra de acogida para muchos artistas y proyectos en relación con el arte. Así lo demuestra la escena de músicas actuales entre las más vivas de Francia, los lugares urbanos e improvisados que afloran en los barrios, e incluso el street art, que ha invadido las paredes de Burdeos.