Burdeos, entre herencia histórica y patrimonio moderno

El más extenso conjunto urbano del mundo distinguido por la Unesco, Burdeos cuenta con un patrimonio de excepción.

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El centro urbano se visita a pie, en tranvía o en bici, con el Garona como hilo conductor.

En el norte, el barrio de los Chartrons, antiguo feudo de los comerciantes de vino, se ha convertido en centro de los anticuarios y las tiendas de diseño. Tras los plataneros de la extensa Place des Quinconces, el barrio de los Grands Hommes, también conocido como «Triangulo» por sus tiendas de lujo, mansiones y el majestuoso Grand Théâtre. El Casco antiguo de Burdeos es el paraíso de los epicúreos pues, en sus plazas y callejuelas peatonales, se suceden restaurantes de primer orden.

La plaza de la Bolsa y sus majestuosas fachadas del siglo XVIII hacen las delicias de los visitantes llegados para tomar la foto típica de Burdeos. El Espejo de agua - el más grande del mundo - se sitúa frente a él y maravilla con su espectáculo de bruma.

Place du Parlement

A poca distancia, está Pey Berland y sus 3 monumentos inscritos en la UNESCO: la torre homónima, un magnífico mirador, la catedral de Saint-André y el Palais Rohan, actual ayuntamiento. Al sur, la porte Cailhau y la Grosse Cloche anuncian la llegada al cosmopolita barrio de Saint-Michel.

Por último, visitamos la ría derecha, cruzando el puente de piedra: con su exuberante vegetación inspirada en los Jardines botánicos y sus parques urbanos en torno a los muelles, nos regala unas bellas vistas del “Port de la Lune” y las fachadas monumentales.

Burdeos también ama la arquitectura contemporánea, como así lo atestigua el puente Jacques Chaban-Demas, La Cité du Vin, el Tribunal de Primera Instancia, el estadio Matmut Atlantique…