Burdeos por la noche

Tomar algo en una terraza, dominar la ciudad desde una azotea, escuchar un concierto en directo, bailar en un bar animado o en una discoteca... las noches bordelesas son vivas, llenas de sorpresas.

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Para tomar algo: en el triángulo festivo de las plazas del Parlement, Saint-Pierre y Camille Jullian, reina un ambiente acogedor en las terrazas de los numerosos bares y cafés: el bar La Comtesse y su decoración kitch y multicolor, el Alchimiste y sus cócteles elaborados en un ambiente digno de la prohibición estadounidense, el Utopia, la antigua iglesia transformada en cine de arte y de ensayo y su propio bar con terraza. Place du Palais, nos detenemos en Chez Fred, el mejor lugar para tomar algo admirando la puerta Cailhau. Remontando hacia la plaza Fernand Lafargue, el L’Apollo Bar atrae a un público ecléctico y después en la rue des Boucheries, el pub quebequés Au Nouveau Monde sirve cervezas producidas allí mismo.

Para apreciar los preciosos néctares de Burdeos (¡y de otros lugares!), nos damos cita en una de las numerosas vinaterías de la ciudad: en la alegre Wine More Time, en la emblemática Vinatería del CIVB o en Les Trois Pinardiers. Los viticultores conectan con los consumidores en establecimientos como la vinatería Un château en ville (puesta en marcha por el Château Lestrille) y el bar de los Viñadores de Tutiac.

Para tomar una copa en un ambiente musical, optaremos por el Café Brun y sus conciertos con aperitivo o el merendero Chez Alriq. Los bordeleses que buscan un ambiente más rock-electro acuden a L’Antidote, a Quartier Libre o suben a bordo de la gabarra del i.Boat en Bassins à Flot.

Para una comida amenizada con música, los melómanos se encuentran en el Café Mancuso, primer restaurante audiófilo de Francia, o en la cervecería Le Grand Louis de Mérignac. La efervescencia musical bordelesa también se puede apreciar sobre los escenarios del Rocher de Palmer en Cenon, en la Rock School Barbey, en Le Krakatoa de Mérignac o en L’Antirouille de Talence.

Para seguir la fiesta nos subiremos a bordo de la gabarra de La Dame o Le Théâtro, en el barrio de Bassins à Flot. El centro urbano cuenta con algunos establecimientos populares de la vida nocturna, entre los que figuran Le Cercle y Le 21, el Black Diamond, el club privado del InterContinental, o el Monseigneur. Por su parte, el Quai de Paludate, en La Plage es el lugar de encuentro de los estudiantes.