Burdeos, puerta de entrada hacia el gran suroeste

Burdeos es de ahora en adelante la capital de la mayor región de Francia, dotada de un patrimonio natural, arquitectónico y cultural excepcional. Desde Poitou a los Pirineos, ¡hay para todos los gustos!

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A poca distancia está el estuario de la Gironda, un mundo único y fascinante que se puede descubrir en coche o, más exótico, en crucero fluvial saliendo desde Burdeos.

A una hora de ruta está Arcachón y su cuenca: estación Belle Epoque y villas protegidas, duna de Pyla, pequeños puertos ostrícolas y el Cap-Ferret. ¿Tiene ganas de océano en movimiento, de espacios, de playas infinitas o de pinos fragantes? Dirección al litoral - Médoc Atlantique y los lagos y playas oceánicas de Lacanau, Soulac, Montalivet y el bosque de las Landas, la mayor masa forestal de Europa.

A 1h30, al norte de Burdeos, la Charente desvela sus célebres casas de Cognac. Frente al estuario de la Gironda, Royan, ciudad de arte y de historia. A lo lejos, el faro de Cordouan se visita al ritmo de las mareas.

A 2 h: el viejo puerto de la Rochelle, su Acuario, uno de los mayores de Europa. Más allá de las costas, evasión de naturaleza entre tierra y mar en las islas de Ré, Aix, Madame y Oléron.

A 2h30: remontando hacia Poitiers, el Valle de los Monos alberga más de 450 monos en total libertad. Unos kilómetros más y aparece Futuroscopió.

A medio camino entre Poitiers y Burdeos, encontramos Angulema, capital del cómic, y sus fachadas protagonistas de dibujos y bocadillos de todos los géneros.

Rumbo al este para sumergirse en una tierra de delicias, el Périgord: desafiantes castillos, mercados de delicatessen de Sarlat y de Périgueux, vinos de Bergerac y el Centro Internacional de Arte Parietal que alberga una réplica de la gruta original de Lascaux. En Limoges, el Museo nacional Adrien Débouché presenta máquinas y herramientas ligadas al oficio de porcelanistas que han dado renombre a la ciudad. A 1h30 en carretera más al este, Aubusson aloja La Ciudad Internacional de la tapicería desde el verano de 2016.

Al sur, cambio de ambiente asegurado en el País Vasco francés, con sus pueblos, su espíritu festivo, Biarritz y sus lugares para surferos, Saint-Jean-de-Luz y su puerto. En el municipio de Sare, a 10 km de Saint-Jean-de-Luz, el pequeño tren de la Rhune, un auténtico tren que lleva a los visitantes a 905 metros de altitud. Más al interior, el Béarn, patria de Enrique IV, desvela Pau y su encanto británico, valles conservados, reino del senderismo y de las estaciones de esquí.